Intervenciones Parlamentarias de Jorge Fernández

miércoles, 28 de febrero de 2007

Pleno del Congreso de los Diputados, 21 de febrero de 2007

PREGUNTA DEL DIPUTADO DON JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR MINISTRO DE JUSTICIA: ¿MANTIENE EL MINISTRO DE JUSTICIA QUE JUZGAR LOS DELITOS DE TERRORISMO DE ESTADO REFERIDOS AL GAL FUE UNA "HIPOCRESÍA"?

El señor PRESIDENTE: Pregunta del señor Fernández Díaz. Adelante.

El señor FERNÁNDEZ DÍAZ: Señor ministro, el 28 de marzo de 1998 era usted fiscal jefe de Madrid. En una entrevista a toda página en un diario nacional de la época, usted no dejaba títere con cabeza, usted era muy demócrata pero criticaba al Gobierno, del Partido Popular por supuesto, labor muy propia del fiscal jefe, y criticaba a este Congreso de los Diputados diciendo literalmente: El Parlamento está mortecino, adormecido, sin reflejos, el Parlamento está diluido. (Una señora diputada: Aquel vuestro, sí.) Ya se ve que tenía que venir usted para despertarnos y decirnos lo que teníamos que hacer. Ahora bien, el colofón de oro de esa entrevista se resume en la frase pronunciada por usted: El caso GAL es la historia de una hipocresía colectiva. Yo le pregunto: ¿Mantiene el señor ministro de Justicia que juzgar los delitos de terrorismo de Estado referidos al GAL fue una hipocresía?

El señor PRESIDENTE: Señor ministro, su turno, por favor.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (Fernández Bermejo): Una vez más, señoría, el error intencionado en la pregunta. Mire, no hace falta que le diga que jamás me referí con esa frase al hecho de juzgar el tema GAL, sino, como usted ha leído -ahí sí estaba-, a las reacciones que evidenciaban en la sociedad la enorme fractura ética que esos hechos produjeron. Le aclaré una vez más: ante el terrorismo, sea cual sea su protagonista, solo el compromiso del Estado de derecho, ni ambigüedades, ni dudas. (Un señor diputado: ¡Muy bien!-Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Señor Fernández Díaz, por favor.

El señor FERNÁNDEZ DÍAZ: Literalmente, aquí tengo la prueba que he documentado: El GAL es la historia de una hipocresía colectiva muy seria, un ejemplo de que las cosas pueden tener estado judicial o carecer de él en función de las exigencias de la política de partido. Alguno de los episodios del caso GAL me ponen los pelos de punta.
Oiga, señor ministro, ¿qué le ponía a usted los pelos de punta? ¿Los 28 asesinatos financiados con fondos reservados del Ministerio del Interior del Gobierno socialista o le ponía los pelos de punta la hipocresía de juzgarlos, o era, quizá, la hipocresía de denunciarlos por parte del Partido Popular? Creo que sería bueno que el hoy ministro de Justicia nos aclarara lo que dijo entonces.
Por otro lado, usted afirmó, como hemos visto, que es hipócrita someter el Estado de derecho a la política de partido. Yo no lo calificaría así, lo calificaría de inaceptable, pero, en todo caso, es su opinión. Supongo que eso querrá decir en todo caso hoy, por ejemplo, que no va a someter la aplicación de la Ley de Partidos a los intereses del Gobierno del que, desde ahora, forma usted parte. Sin embargo, como ha quedado acreditado, su larga trayectoria profesional le avala, por desgracia, como un profesional cuya competencia técnica obviamente no cuestiono, pero que ideológicamente está al servicio siempre del partido y del Gobierno socialista.
Podemos recordar inclusive su intervención contra todos los fiscales en la instrucción del caso de los papeles de Laos, del caso Roldán, o las circunstancias que rodearon la detención del entonces gobernador del Banco de España, por no citar algunas más recientes. Así se entiende que para usted sea hipócrita criticar la política antiterrorista del Gobierno siempre que este Gobierno, claro, sea socialista. Cuando la política antiterrorista del Gobierno pasaba por el GAL, era hipócrita criticar esa política. Y cuando la política es el proceso de paz, es hipócrita oponerse a ese llamado proceso de paz que significa someter el Estado de derecho a los intereses de su ahora... (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: El tiempo terminó. Gracias.
Señor ministro.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (Fernández Bermejo): Señoría, cuando recordamos alguno de esos episodios como, por ejemplo, el del entonces presidente del Banco de España, nadie se acuerda que eso acabó en sentencia, no para él que lamentablemente falleció, sino para su correo y que le pusieron seis años de prisión. Eso no se recuerda, solo se recuerda que yo ordené la detención. Pero no me voy a parar ahí. En el ámbito de su pregunta le he reiterado que esta frase que usted ha leído en su contexto, como la ha leído, no como la ha dicho, como dice la prensa, se estaba refiriendo a algo muy evidente y era a las reacciones sociales de aquel caso. Y es que muchos que siempre habían defendido el Estado de derecho parecieron ante el fenómeno condescendientes o incluso complacientes; otros no lo condenaron con la suficiente contundencia; y, sorprendentemente, a quienes jamás les importó el fenómeno del terrorismo de Estado, o incluso a algunos que explícitamente lo habían jaleado desde los medios, pidiendo más dureza, utilización de cualquier medio, de repente, en una especie de conversión paulina, se transformaban en los grandes inquisidores y en los grandes fedatarios del Estado de derecho.
Ese es el ejercicio de hipocresía colectiva al que yo me refería, señoría. (Un señor diputado: ¡Muy bien!-Aplausos.-Rumores.-El señor Martínez-Pujalte López: Barrionuevo no tenía la culpa, eran los otros.)

El señor PRESIDENTE: Gracias.

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