Intervenciones Parlamentarias de Jorge Fernández

lunes, 27 de agosto de 2007

La Vanguardia, domingo 26 de julio de 2007

INFRAESTRUCTURAS Y ELECCIONES.

Catalunya padece desde hace mucho tiempo un penoso funcionamiento de diversos servicios públicos fundamentales. Centenares de miles de ciudadanos ven perturbadas de manera reiterada sus vidas cotidianas por la manifiesta incompetencia en la gestión de esos servicios. Es una ineficiencia que se arrastra desde que se acometiera por el actual Gobierno la ejecución de los grandes proyectos de infraestructuras promovidos por gobiernos anteriores. Las obras del AVE y las del aeropuerto de El Prat son de una gran complejidad, por ello Fomento debió dedicar toda su atención a su correcta ejecución. No lo hizo, y ahora, cuando la paciencia de los catalanes no da para más y se aproximan las elecciones, las luces de alarma se han encendido en el Gobierno. Zapatero no puede permitir que su balance de gestión en Catalunya vaya asociado especialmente a la ineficacia, al caos y la chapuza. Caos en El Prat -recuérdese el espectáculo del 28 de julio del 2006- con 100.000 viajeros afectados. Apagón histórico, con 330.000 hogares afectados en Barcelona. Colapso sin precedentes en la AP-7 con 75 km de retención a consecuencia de las interminables averías, incidentes y anomalías en el servicio de cercanías de Renfe. La llegada del AVE a Barcelona y su conexión con la frontera francesa era la tarea que a este Gobierno le correspondía culminar tras el cambio de Ejecutivo. Digo culminar porque todas las grandes obras de infraestructura que ahora se ejecutan en Catalunya fueron promovidas -mal que le pese a algunos- por gobiernos del PP. Son infraestructuras necesarias para asegurar la competitividad de la economía catalana y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. El trazado y la llegada del AVE a Barcelona estaba pactado desde el 2001 con la Generalitat y los ayuntamientos. Todo estaba previsto desde entonces... salvo que sería la ministra Magdalena Álvarez quien lo debiera ejecutar. Ahora vienen las prisas electorales y cuando la ineficacia anterior debe ser corregida con urgencia, para la ministra la responsabilidad de lo ocurrido ha sido sucesivamente del azar, de la meteorología, del trazado del AVE, del PP, y ahora de las eléctricas, en ningún momento ha sido suya. Alude a la falta de inversión anterior, pero su remedio es la creación de un órgano de gestión con sede en Barcelona como gran novedad, luego el problema no era tanto de inversión como de competencia y capacidad de gestión. Pero si hablamos de inversión, hagámoslo con rigor. En los ocho años de gobierno del PP, el promedio de inversión territorializada en Catalunya respecto a la del conjunto de los presupuestos del Estado se incrementó casi en un 50%, respecto a la inversión promedio en los 14 años previos de gobierno socialista. En particular, el último presupuesto aprobado con Gobierno del PP destinó a Catalunya el 17% de la inversión total, prácticamente la que ahora se reivindica desde el nuevo Estatut. Capacidad de gestión en efecto, de eso se trata. Si de inversión presupuestada pasamos a licitación -tanto por habitante como en relación al PIB regional-, la adjudicada en el periodo 2005-2007 resulta muy inferior a la del 2000-2004, según datos de Seopan y del INE. La ministra de Fomento ha sido reprobada dos veces en el Congreso tanto en pleno como en comisión por los grupos de IU-IC, ERC, CiU y PP. La palabra la tiene ahora Zapatero y ya se ha pronunciado: 'Confía mucho en la ministra de Fomento'. El síndrome de la Moncloa ya opera en él.
JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ,
Diputado del PP por Barcelona en el Congreso

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